martes, 7 de julio de 2009

Day 5: the groundhog hour



Llego arrastrando los pies, apurando cada escalón. Son las 7:58 y es inevitable. Pregunto si tengo que sentarme en el mismo sitio que la semana pasada y me dicen que no, que el dueño del puesto ha vuelto de donde quiera que estuviera.
Trás consultar listados me ponen cerca del resto de mis compañeros de curso, parece que se van dando cuenta de que separarnos tanto solo provoca que tenga que andar más.
Enciendo el ordenador, me conecto al teléfono. Son las 8:03.

A las 9:00 el ordenador sigue en un fondo de pantalla de Windows, ese que es una foto de un campo perfecto. Supongo que a alguien le parecerá relajante, pero estar mirándolo durante una hora, pulsando cada diez minutos al icono del programa de gestión lo convierte en alucinógeno. A las 8:30 empiezo a ver al Teletubbie morado, con esos movimientos tan naturales. A las 8:42 salen sus tres colegas y empiezan a bailar, el sol con la cara de Jabba the Hutt sonríe feliz.
A las 9:02 me levanto y pregunto si puedo cambiarme de sitio. Me doy cuenta de que el único que está preocupado porque no estoy atendiendo llamadas soy yo. Me dicen que no, que espere. Vuelvo a Teletubbielandia y me encuentro que el paisaje idílico ha desaparecido y en su lugar hay una pantalla que no me suena de nada, pidiéndome un usuario y un password. No hay problema, el primer día me dieron muchos.
A las 9:18 empiezo a trabajar.

Es el día siguiente y llego arrastrando los pies, apurando cada escalón. Pregunto si tengo que sentarme en el mismo sitio y me dicen que sí. Una voz sale de la pantalla aún apagada. ¡Una abrassadaaaa!
Seguro que el ordenador hoy no me hace la misma jugada, pienso.
A las 8:25 sé que esto va para largo y me lo tomo con filosofía. Levanto la mano y viene una mujer con cara de susto permanente, luego una de las pequeñas Jabbas y por último una con mala leche (que parece que es la informática del equipo Hutts)
Deciden que lo mejor es botonazo y reiniciar. Yo les digo que eso ya lo he hecho pero no me hacen mucho caso. A las 8:50 me levanto y voy hacia ellas:

- Esto no va. ¿Puedo tirar el ordenador por la ventana?
- No.
- ¿Los comprasteis a la NASA, verdad?
- ¿El qué?
- Los ordenadores.
- No.

Les digo que yo no vuelvo a ponerme delante de esa pantalla y me buscan otro sitio. A las 9:21 empiezo a trabajar.

La nueva zona no está mal, la gente que tienes al lado atiende llamadas (a la tipa que tenía a la izquierda en la zona empresas le entraba una cada 20 minutos) y si levantas la mano en lugar de tardar 15 minutos tardan 12. Algunas coordinadoras/supervisoras/loquesean te miran como personas normales y hasta he conocido a una agradable.

A las 14:00 todo el mundo es maravilloso.

domingo, 5 de julio de 2009

Day 3: The Frankenstein's tactic (or How to be a Predator)



Lo mejor es pasar desapercibido. Se lo decía a mis compañeros de curso en nuestros almuerzos de tostadas y cafe con leche (o zumo). Que sepan tu nombre y poco más. Preguntar poco, mimetizarte con tu pequeño cobículo. Yo he llevado esa filosofía hasta el extremo, tanto que el segundo día trajeron el contrato para que lo firmáramos a la salida y todos lo hicieron menos yo. No hacer ruido. Entrar y salir.

La mañana pasa relativamente rápida, el descanso de 20 minutos es muy entretenido, uno de mis colegas de promoción está deseando que lo tiren desde última palabra de la primera llamada que atendió y me cuenta las barbaridades que va haciendo. Llamadas de 35 minutos, irse en pausa en lugar que en descanso...No quiero desanimarle, pero me temo que si se ahorcara con el cable del teléfono solo se darían cuenta porque la persona que ocupa su sitio por la tarde se quejaría de que está ocupado.

Yo tengo otro tipo de problemas. Mis llamadas son rápidas, puede que demasiado. La gente a la que me toca atender se queda contentísima, pero como el sistema va cuando le apetece y tampoco lo controlo demasiado, hay veces que me dejo las cosas a medio hacer. Solución: he descubirto un nuevo modo de pausa. "Trabajo administrativo" se llama. De momento lo he utilizado un par de veces y nadie me ha dicho nada, así que hasta que llegue el toque de atención pulsaré el botón en situaciones desesperadas.

Ah, y he levantado la mano, no he podido evitarlo. Pregunto a un tipo rapado, con cara de jugador de baloncesto serbio. No sé si es coordinador, supervisor o jefe supremo de los operadores de la Haya. Pero puedo asegurar que es la alegría hecha carne y hueso. La cosa ha sido más o menos así:

- Hola. Mira, a esta mujer le han cortado el suministro por deuda y ha pagado, quiere que le volvamos a reconectar...
- ¿Tienes el manual?
- ¿Cual de los dos?
- Los dos.
- Sí.
- Busca "devolver a la vida" y así es como se hace.
- Genial. Muchas gracias.

La respuesta me suena del curso, sé que lo hemos dado pero son 900 páginas y a la 400 me pregunto si el tipo no tiene ni idea de como se hace o si su madre lo abandonó en la puerta de EuroDisney y lo han criado personas disfrazadas de ratones gigantes. Decido que paso de seguir buscando, si al calvo no le importa si lo hago bien o mal a mi menos.

A la salida, mi compañero de almuerzos me comenta que han empezado la segunda ronda de cursos de incorporación, que en lugar de durar mes y medio duran dos semanas.
Parece que alguien se ha decidido a pensar con un poco de lógica. Total, se van a enterar lo mismo y van a dejar de perder cuatro semanas de sus (seguro) interesantes vidas.

jueves, 2 de julio de 2009

Day 1: This is Sparta!!!



Llego a las 7:52, nos dijeron que entráramos un poco antes para que nos dieran usuarios, contraseñas y demás datos vitales. A las 8:10 sigo esperando que me situen, algunos de mis compañeros de curso están ya sentados y como nos temiamos cada uno se va a sentar en un extremo. Primer gran acierto estratégico, tienes a 20 nuevos y los separas tanto te permite el mapa. O les da exactamente igual como lo hagamos o confían ciegamente en nosotros.
A las 8:18 me sientan en una zona que parece de atención a empresas. Enciendo el ordenador y como es lógico ninguno de los passwords funciona. Viene un técnico gigante, luego otro muy canijo y al rato consiguen pasar de la pantalla de inicio de Windows.
A las 8:50 empiezo a atender llamadas. Me doy cuenta de que lo hago mejor de lo que me esperaba, aunque la sensación de inquietud que te dan los dos programas que no funcionan me pone un poco nervioso. La gente pregunta y yo voy tirando de manual. Una mujer me pregunta por el talón de pago de su factura y eso solo se puede mirar por uno de los programas que no va. Levanto la mano. La estatua de la libertad sonríe en NY, sabe que con una antorcha la postura es mucho menos ridícula. A los 15 minutos aparece un ser de silueta extraña, con cara de bulldog. Con un tono mezcla de odio e indiferencia me dice que eso no lo hacemos nosotros, que le remita a otro número. Se lo digo a la mujer (que lleva esperando 24 minutos) y esta, incrédula, me dice que es el mismo que ha marcado para hablar conmigo.

Me prometo a mi mismo no preguntar más.

Al final consigo los datos gracias al bendito manual. Levanto la cabeza para ver que tal les va a mis compañeros esparcidos por la pequeña tierra media. Las pocas caras que reconozco están flipándolo.

Esta gente nos odia a muerte. La historia es la siguiente, su empresa ha perdido el servicio que prestaban y la que nos ha contratado a nosotros se ha quedado con la campaña. La nueva empresa ha contratado a todos los que trabajaban en la antigua (que les finiquitó y estos trabajadores se han llevado una pasta)pero a estos algo les huele mal. Los cuatro desgraciados que entramos nuevos lo hacemos en horarios que muchos de estos animalitos querían y parece que tengamos la culpa. Ahora todos tenemos la misma antiguedad, así que no tienen preferencia horaria. Lo siento tanto...

La mañana sigue y voy resolviendo las llamadas como puedo, en un par de ocasiones tengo que cruzar los brazos para no levantar la mano. Una de mis compañeras de curso, la que tengo más cerca, no para de preguntar y la cara de asco con que la miran es para hacerles una foto y enviarlas a uno de esos programas de fotos de mascotas.
Si yo en 8 años de coordinador llego a atender así a algún agente incorporado ese mismo día me hubiera llevado una bronca de las que hacen historia. Aquí parece que lo raro es tratar a la gente con educación.

A las 14:00 cuando voy a firmar la salida me quedo mirando al grupo de encantos que tan amablemente nos han ayudado. La cabecilla mide 1,50 y pesa como yo. Y entonces me doy cuenta de todo. Para ascender en la empresa tienes que comprometerte a parecerte cada día un poco más a Java el Hutt.

Bajo los cuatro pisos por las escaleras, pensando en lo mal que lo pasó el pobre Han Solo, en Chewie y Leia, cuando fallaron en su rescate. En Luke y el redimido Lando Calrissian. En la estatua de la libertad, con la mano levantada y el manual pegado al pecho.

domingo, 7 de junio de 2009

Entrevista tipo 5: en ráfaga (aka: cuatro entrevistas y un cursillo)



Después de un par de meses de nula actividad, en Mayo me llamaron para varias entrevistas, en una semana contesté al teléfono más que en todo el año. La primera fue para responsable de Help Desk en una empresa de software, tuve que pasar una primera con una chica de una empresa de selección y la semana siguiente me llamó para comunicarme que mi curriculum les había interesado y tenía que ir a Torrent a una entrevista larga con los dueños de la empresa.
Como mínimo dos horas, dijo.
Entre la primera y la segunda llamada tuve otra entrevista, esta vez en una armería de Valencia. Llego 15 minutos antes, de mi casa al centro hay poco más de 10 minutos y sabía donde estaba el sitio (google maps patrocina este parrafo), había pasado por la puerta más de 2000 veces.
El tipo está hablando con un representante-colega y me tiene esperando los 15 de adelanto más 10 de propina. Da igual, me entretengo mirando las cosas que venden. Acaba y me sube a un despacho que a un Hobbit le parecería presidencial, pero que para un humano de tamaño normal es ridículo. No puedes estar de pie.
Le empiezo contando mi vida, le comento que tengo el título de maestro armero, sacado en la época más aburrida de mi vida.

- Así que fuiste armero en la policia militar.
- Sí, al menos me entretenía desmontando Zetas.
- Aquí sobre todo tenemos clientes cazadores.

Imaginaba que los traficantes de armas no compran en armerías, pero me abstengo de hacer el comentario porque las condiciones del trabajo son buenas y no quiero pecar de gracioso en la primera cita. La entrevista continua bastante normalita, no se hace larga y parece que tengo opciones.
Nos despedimos y me dice que me llamará la semana que viene. Dudo que el resto de candidatos tenga el título de armero, así que en ese momento pensaba que el trabajo era mio.

La semana siguiente me llama el tipo y me dice que han seleccionado a otra persona con más experiencia en atención al cliente. Más experiencia en atención al cliente, le repito con tono entre calmado e indignado. Cuelgo antes de oir más tonterias.

Dos días después voy a la entrevista de Torrent sin ganas. Me cuesta encontrar el sitio, la gente que vive en ese pueblo no sabe el nombre de sus calles y en lugar de reconocerlo te mandan al otro extremo. Llego justo, me esperan tres tipos y ráfagas de preguntas.
Las primeras son personales, lo de siempre. Luego hablo de mi experiencia como coordinador, de como funcionaban las empresas en las que he trabajado y alucinan. Como el público es agradecido me voy animando y les saco un par de carcajadas. Hora y media después dan la entrevista por terminada, me enseñan el cuchitril donde tienen a los operadores y me dicen que a final de semana me llamará la chica que me hizo la primera entrevista con el resultado.

La chica me envía un email la semana siguiente diciendo que la empresa me considera un candidato muy válido pero se quedan con otro de los entrevistados no enviados por ella. Ni me indigno, después de lo de la armería todas las ofertas de trabajo me parece una farsa.

Días antes me habían llamado de una empresa de telemarketing, en la oferta habían 1500 apuntados y me seleccionan para hacer un curso de mes y medio sin cobrar (te pagan 300 euros cuando lo termines y empieces a trabajar). Elijo turno de mañana, paso de pasarme las tardes-noches dentro de un zulo, ya lo hice durante 3 años y aunque tenga que madrugar prefiero echarme una siesta a mediodía.
Llevo ya 3 semanas de curso, de 8 a 14. Es como ver una serie española durante seis horas seguidas, cada día. No hace falta decir más.

Para terminar, el miercoles a las 15 me apunto a una oferta de infojobs, administrativo con excel e inglés. Me llaman a las 16. Una pequeña entrevista telefónica y la tipa me dice que me envía dos pruebas de excel por mail, que las haga en cuanto pueda. Vale. Las pruebas son de 50 y 45 preguntas sobre fórmulas, con una duración estimada de hora y media cada una. A los 20 minutos estoy hasta las narices, me han fastidiado la siesta y empiezo a contestar por instinto. Acabo en media hora las dos.
Me llaman un rato después, estoy seleccionado. Me explican las condiciones y ahí esta la trampa, se cobra bien pero es solo para cuatro meses. Lo pienso unos segundos. El rollo del curso es casi insoportable y cobraré menos pero parece más estable (parece). Les digo que si es para cuatro meses no me interesa, aunque podría haber tirado una moneda al aire y dejar que ella decidiera, porque al decirlo me doy cuenta de que seguramente me habré equivocado.

Ya veremos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

La semana que viene...

tengo dos entrevistas que promenten ser carne para el Necronomicón.

Coming soon!

lunes, 9 de febrero de 2009

Entrevista tipo 4: en el anuncio pone liebre pero te ofrecemos gato



Me levanto a las 9, hace demasiado tiempo que me acuesto a las tantas y lo primero que hace mi cuerpo es rechazar la debil orden del cerebro. El movil-despertador suena por tercera vez y lo apago definitivamente. Un poco más. Las 9.
Me lavo la cara, los dientes e intento dar sentido a mi pelo afro. No me afeito, la oferta no es tan interesante.
Salgo con el tiempo justo, es por el centro y el sitio se localiza facilmente con el google.earth, así que llego sin problemas. Puntual como un reloj Casio de hace 20 años. Sin polígonos no hay emoción.

Entro, es una especie de tienda de aparatos para el agua. No hay nadie para recibirme. Espero unos minutos y me decido a avanzar hacia una puerta entreabierta.
Sale un chaval con camisa nueva.

- Hola, vengo a una entrevista.
- ¿A una entrevista?
- Sí.

Se queda en pausa unos segundos. Le digo el nombre del tipo que me tiene que entrevistar. Se reinicia y va a buscarlo.
Un rato después sale otro tipo con camisa nueva. El traje completo.

- Pasa por aquí.

En realidad no pasamos a ningún sitio, es una zona de la tienda con un montón de cuadrados de cristal que hacen de pared. El tipo saca un ordenador portatil de hace cinco o seis años y me pone una presentación en power point.

- Lo que buscamos en nuestra empresa es esto.

La presentación empieza y yo me plateo si aun sigo durmiendo. Me pellizco la pierna. Busco cámaras ocultas. El tipo lee las frases que van saliendo en la pantalla, con diferentes colores.

- Bueno, antes de seguir explicándote más sobre nosotros cuéntame un poco cual es tu experiencia laboral y lo que estás buscando.

Se lo explico de forma mecánica y con poco interés. De vez en cuando miro la pantalla, a ver si el power point avanza y sale un juego de spectrum.

- Parece que ha habido algún error al llamarte, porque lo que buscamos son técnicos de agua.
- Hombre, en el anuncio ponía que buscabais teleoperadores para recepción de llamadas.
- Tenemos varios anuncios.
- Yo solo me inscribí a uno.
- Debe haber un error, sí.
- Seguro.
- De todas formas, tienes perfil comercial.
- Pero no soy técnico de agua.

El tipo parece aburrido y decide contarme de que va la cosa, yo le miro e intento que entienda que me da igual que es lo que quiere que venda. Sables laser, bombas de humo, criaderos de gambas.

- Todos los hogares deberían tener uno de estos aparatos purificadores de agua. El agua que bebemos, incluida el agua embotellada está llena de componentes nocivos, a la larga malos para nuestra salud. En las visitas hacemos un análisis y demostramos a los clientes que la mejor forma de tener agua sana y económica es instalar uno de nuestro equipos. Y se vende solos, porque....

Sigue hablando y me entran ganas de comprar uno de esos bichos arregla-agua. Son la salvación.

- ¿No te veo muy convencido, crees que servirías para el trabajo?
- No.
- ¿Por qué?
- Porque no soy un técnico de aguas (sí, me has hecho madrugar y lo vas a pagar)
- Pero podrías aprender, no vas a ir a vender solo los primeros días.
- Lo veo demasiado complicado. Las pruebas de agua, las comparaciones...
- Es todo práctica. En dos días lo tienes controlado.
- Bueno, yo bebo bastante agua.

El tipo me lanza su mirada más comercial e intenta calibrar esa última frase.

- ¿Vendrías mañana a una entrevista con unas 15-20 personas? En realidad no es una entrevista, es como una reunión para ver como se expresa la gente.
- No, la verdad es que el trabajo no me convence demasiado.
- Aquí puedes ganar mucho dinero y tienes opciones de prosperar en la empresa, hay muchos puesto por cubrir, has tenido la suerte de que estamos empezando y podrías formar parte de la base.

Le miro y pienso dos veces la frase que le iba a soltar. El tipo aprovecha el parón y pone en marcha el power point. La segunda parte es mejor que la primera.
Los primeros tres meses son sin contrato, empiezan a salir cifras con más colores, tienes que vender x aparatos...
Como no llevo reloj saco el movil para ver la hora. Ya llevo allí 20 minutos, 19 más de los que debería.
La presentación se acaba y el hombre vuelve a preguntarme.

- ¿Cómo ves el trabajo? ¿Te ves capaz?
- No.
- ¿Lo ves complicado?
- No soy técnico de aguas.

El tipo parece darse por vencido y me acompaña a la salida. Por el camino nos cruzamos con una chica que lleva unos cascos con micrófono.

- ¿Aquí trabajan teleoperadores?
- Sí.
- Yo me apunté a una oferta para teleoperador.
- No estamos buscando ahora mismo.
- Deberían revisar sus anuncios. O tendrán entrevistas parecidas a la mia.

El hombre me da la mano y me abre la puerta.

Subo en la speedfight pensando en cuantos aparatejos de agua habrán vendido a los entrevistados y en cuantos entrevistados acaban trabajando en algo a lo que no se apuntaron.

jueves, 23 de octubre de 2008

La busqueda continua....Entrevista tipo 3: quién me ha entrevistado?




Superada la prueba de sobrevivir en un distribuidor de Vodafone durante 3 meses, con una jefa inepta, con gente reclamando cosas de hacía casi un año y desventuras varias, mi busqueda de trabajo vuelve con fuerza.
Esta vez, las entrevistas fueron para coordinador de agentes en Lg. Para la primera entrevista lo emocionante fue encontrar el sitio. Te llama un tipo y te dice: "apunta los datos, es en el polígono L'oliveral, en Riba-roja".
Vale. Google maps al rescate.
Encuentro el sitio la noche antes y me voy a dormir. Me levanto y salgo con una hora de margen para llegar a un sitio que según maps está a 20 minutos. Genial. Llego al polígono que gracias a la lluvia torrencial de días anteriores es una piscina olímpica. Yo voy en moto, pero un charco nunca me ha parado. Lo supero con las piernas chopadas hasta las rodillas. Doy vueltas y vueltas y no veo Lg. Paro en una gasolinera. "Seguro que es en el otro polígono".
El otro polígono. Bien. El gasolinero me hace un mapa estilo muñecos con cabeza redonda y palitos por cuerpo.
El tiempo pasa. Para entrar no ha estado mal, pero el charco de la salida del polígono es el doble de profundo. Pregunto. No, no hay otra salida. Al charco.
La Speedfight empieza fuerte pero se para a mitad. Normal. Me sumerjo y la arrastro. Agua en el cuerpo = 140%.
Minutos después la moto arranca y le prometo que no volverá a pasar.
Llego a sitio 15 minutos tarde, están haciendo una presentación. Me siento y poco a poco inundo la habitación. Evito mirar al suelo.
Uno de los presentadores dice mi nombre y me voy con el a un despacho. Repasamos mi vida laboral. Parece que le mola. Me dice que me llamarán. Vuelvo a la sala, la gente se ha dado cuenta del charco y buscan la gotera. "Eso por mandarme a otro polígono", pienso.
Me voy a casa, me ducho y me cambio de ropa.

Días después me llaman para la segunda entrevista. Salgo con menos tiempo y me vuelvo a equivocar de polígono. Llego justo. En la entrevista me encuentro con otras dos candidatas, una de ellas había trabajado conmigo, recordamos viejos tiempos. Entrevistas individuales, luego una movida de grupo con casos de prueba. Bla, bla, bla. Habrá un curso de 1 mes y es pagado. No suena mal. El jefe nos dice que el lunes nos da respuesta, más que nada porque los que trabajan tienen que preavisar. Eso fue el viernes.
Hoy es jueves y no han dado señales de vida.
El martes llamo al teléfono que me llamo, de Barna.
"Hola, el viernes estuve en una entrevista en Valencia para coordinador de Lg. Nos dijeron que nos dirían algo el lunes y es martes"
Media hora de espera, menos mal que tengo el 60x1. Me pasan con otro tipo y me pregunta quien me entrevistó. Ni idea. Se toma nota de mi nombre y mi número. Me dice que me llamarán o me mandarán un mail con lo que sea.

Paso de volver a llamar, el trabajo pintaba bien pero por el devenir de los acontecimientos parecen bastante impresentables. El curso empieza el 3 y saben que yo no tengo que preavisar, no sé si están esperando tanto para darle emoción a la cosa. Pero bueno, tengo otra entrevista cerca que tampoco pinta mal. A ver donde acabo.