sábado, 1 de mayo de 2010

Tiempo muerto


Han pasado tres semanas y esto es un aburrimiento.

En principio nos iban a dar un curso de 5 días (no pagado), pero al tercero ya no tenían nada más que contarnos. Nos lo daba una de las dos coordinadoras. Dice que coincidió conmigo en la época de Vodafone y le creo, mi cerebro no es capaz de recordar a todos los que han pasado por allí.
Al segundo día ya estaba pidiendo la hora.

- ¿Y vamos a estar aquí 5 días en turno partido? Ya no queda mucho que explicar...
- Tienes razón, es demasiado tiempo. Le preguntaré al jefe a ver.
- ¿Pero entonces vamos a empezar antes? - mi único compañero de clase no había trabajado en atención al cliente en su vida, pero ponía una cara de emparrado que si la formación durara 30 días solo le causaría más desconcierto.
- Antes empezamos, antes cobramos. - sentencio.
Parece que ese argumento acabó de convencerle.

Al día siguiente nos dicen que empezamos mañana, así que nos pasamos la jornada escuchando a los que ya están trabajando. En el turno matinal hay cierto ritmo, pero por la tarde entran poquísimas llamadas. Además, por lo que oigo esta gente no tiene mucha idea de lo que está haciendo. Me aseguro preguntando a la chica con la que me han colocado.

- Empezamos haciendo solo recargas y hace diez días nos han pasado el resto de operaciones.
- ¿Y cómo va la cosa?
- Vamos aprendiendo cosas día a día.

En resumen, que no se enteran de nada. Conozco esta canción, la tatareo y me siento mucho más seguro.

Mi primer día de trabajo tardo diez minutos en recibir la primera llamada. Me levanto.
- ¿Esto es normal?
- ¿El qué? - Me pregunta la coordinadora de tardes.
- Me he conectado pero no me entran llamadas - saca un par de pantallas en mi ordenador y asiente.
- Sí. Estás bien logado.
- Ok, gracias.

Ocho minutos después de colgar entra la segunda. El resto de la tarde es así, hasta las dos últimas horas que la frecuencia de entrada de llamadas se ralentiza todavía más. Por lo que me han comentado mis nuevos compañeros todos los días son así. Genial.

Al tercer día, cuando el gran jefe ha abandonado el edificio (planta baja, en este caso) decido sacar el movil y ponerme a leer con el Wattpad. Es así hasta hoy, desde las 19 a las 22 he leído "invisible" de Paul Auster, "Tokyo Blues" de Murakami y "el bosque" de Harlan Coben.
La única que parece agobiada es la coordinadora, que siempre está de un ordenador a otro, sacando informes de aquí y de allá. De vez en cuando resuelvo las dudas de mis compañeros, que para no agobiarla me preguntan a mi.
Un 50% de las llamadas son en inglés, de las cuales el 70% son de gente que no sabe inglés. Rumanos, nigerianos, árabes. Son llamadas difíciles de descifrar, porque la conversación es una mezcla de idiomas. Cuando no entienden lo que les dices en inglés ellos mismos cambian al español, después vuelven al inglés, sueltan alguna frase en su idioma natal e imagino que también intentan el leguaje de signos. Cuando entra un británico llegas a emocionarte. Gente que pide hablar en inglés porque habla inglés. Hasta los yankies suenan a coro celestial.

Todo transcurre entre el aburrimiento y la lectura. Una vez adaptado al ritmo de crucero el trabajo no está nada mal. Seis horas con plus de idiomas son casi como ocho normales.

No, esto no puede durar mucho.




martes, 9 de febrero de 2010

Clark Kent's Way


Son las 8:51 cuando suena el teléfono.

- Hola, ¿Santiago?
- Sí - con voz de aún no despierto.
- Soy de la empresa de trabajo temporal. Viniste a hacer una entrevista para teleoperador con inglés y te han seleccionado.
- ¿Qué?
- La empresa quiere hacerte una entrevista personal.
- ¿Cuándo?
- Esta misma tarde, si puedes.
- No tengo problema.
- Muy bien, toma nota de la dirección...

No tomo nota, ya sé donde tengo que ir. Me dice que pregunte por Juanjo o por Conchín y me desea suerte.

Pienso durante tres minutos si es buena idea presentarme, estoy convencido de que en cuanto el tipo me vea se acordará de mi y la entrevista tomará caminos impredecibles. Total, no tengo nada que perder. Preguntaré por Conchín.

Al entrar por la puerta todo esta igual que un año antes. Me acerco a una chica que parece más agobiada que el resto y pruebo suerte.

- ¿Conchín?
- No, está de vacaciones.
- Ah.
- ¿Vienes a una entrevista?
- Sí.
- Sígueme, el jefe te esta esperando.

Como sabía que esto podía pasar tengo un plan B infalible. Llevo puestas mis gafas, las que solo me pongo cuando voy al cine o para evitar que me entre mierda en los ojos cuando voy en moto. Hasta un rizo rebelde cubre parte de mi frente.

- Bueno, para empezar explícame un poco tu vida...

Le contesto exactamente lo mismo a las mismas preguntas que me hizo hace un año. La vida de mis familiares, la de mi gato. Había pensado en cambiar un poco mi historia, tener más hermanos y un padre traficante de armas, pero estoy tan concentrado en no hacer ninguno de mis gestos habituales que gasto todas mis energías y mi poca concentración en ello.

- Y ahora cuéntame tu vida laboral...

Repito palabra por palabra la entrevista de 2009, superados los diez minutos de tensión inicial me desato y empiezo a adornarme.
En un momento dado me quito las gafas para limpiarlas con una servilleta de papel. Doy rienda suelta a esa ironía tan mía. El resultado es el mismo.
O este tio no se acuerda de mi o está tan desesperado que necesita contratar a quien sea.

Me despide con una apretón de manos y una convocatoria para empezar un curso no pagado de 5 días desde mañana mismo.
A falta de algo mejor he decidido aceptar. 6 horas + el plus de idiomas + las pagas extra + las vacaciones todo en la misma nómina mensual hacen que se quede un sueldo más o menos decente.
Me prometo no acomodarme y seguir buscando, aunque un pensamiento se hace dueño del viaje de vuelta a casa.

Clark Kent no es Superman con gafas. Es otra persona.



viernes, 15 de enero de 2010

...and the endless test


Llego a la otra entrevista con tiempo de sobra, me paseo por las calles de alrededor buscando un supermercado para comprar agua, pero como suele pasar acabo metido en una tienda mirando tonterías.

Subo a la empresa de trabajo temporal 5 minutos antes de la hora, me acerco a recepción y allí hay un tipo que ya sin hablar parece bastante atrapado.

- Hola. Vengo a una entrevista.
- ¿Traes el Dni y la tarjeta de la seguridad social?
- ¿Para qué?
- Para hacerme copias.
- Pero si vengo a una entrevista. No vengo a firmar un contrato.

El tipo sale del cubículo y se marcha. Al rato vuelve, con la misma actitud.

- Sí, tengo que hacer las fotocopias.
Como no me apetece discutir y el tipo solo me transmite pena le doy los documentos. Me da la típica hoja para que resuma mi vida, una demasiado parecida a la que he rellenado hace menos de dos horas.
Cuando acabo de rellenar el formulario el secretario sigue pensando en como hacer las fotocopias por las dos caras, ha ido a preguntar pero por la cara que pone no le han hecho mucho caso.

- No le des más vueltas. Utiliza dos folios diferentes.
El tipo alucina por una momento y sonríe. Soy un genio, lo sé.
- Ya he acabado con esto - le digo dándole mis memorias.
- Espera.

A los pocos minutos una mujer me dice que le acompañe a su despacho. Todo tiene una pinta bastante cutre, la oficina está montada en un piso de unos 200 años y parece una casa particular que ha vivido décadas mejores. Miro al techo y en un cálculo rápido llego a la conclusión de que está a unos tres metros de distancia de mi cabeza.

- Vamos a empezar con tu experiencia.

Vaya novedad.

Le explico mi curriculum y a la tipa parece darle exactamente igual, me corta a mitad de las frases para pasar a otro trabajo, luego vuelve a hacerlo y me planteo el decirle que he sido agente de la CIA a ver si me está escuchando, pero cuando lo voy a hacer da la entrevista por terminada.

- Es un trabajo para teleoperador con ingles o alemán. Se trata de atender llamadas de un operador de telefonía movil de prepago y la empresa donde se trabaja es...- cuando dice el nombre se me escapa una sonrisa. Hace aproximadamente un año hice una entrevista para la misma empresa y estuve a punto de trabajar para ellos, pero por aquel entonces trabajaba en la tienda Vodafone ni no podía irme sin los 15 días de preaviso. El jefe se quedó esperándome y cuando le dije que no iba a ir por el tono de voz me pareció que la noticia no le hizo mucha gracia.
- Genial.
- ¿Hablas inglés?
- Bastante bien.
- Bueno, te voy a dar una prueba a ver cual es tu nivel.

Me saca del despacho y vuelvo a recepción, donde el hijo de Mcgiver sigue investigando los misterios de la copia a dos caras.

- Va a hacer una prueba de inglés. Cuando acabe te la dará - le dice la mujer. Acto seguido se da la vuelta y se va. No, no se ha despedido de mi. Que descortés.

Empiezo la prueba con ilusión, las primeras 30 preguntas son fáciles pero a la 31 ya he perdido el interés y a la 32 contesto rápido y sin ganas. A la 75 ni leo el encabezamiento. Total, cuando el tipo vea mi nombre va a pasar la solicitud por el tritura papel.
Acabo las 100 preguntas y paso a la siguiente prueba. Comentario de texto. Miro el Iphone, ya llevo un cuarto de hora con la tontería esta, así que me saco de la manga una historia que poco tiene que ver con el texto a comentar. La tercera prueba no he acabado de entenderla, pero no la iba a dejar en blanco. Yes, yes, no, yes.

Le doy la prueba al maestro de la copisteria.
- Hola, ya he acabado.
- ¿Ya?
- Sí. ¿Paso y se la doy?
- No, déjamela. Ya se la doy yo.
- Ok.

Me quedo de pie un momento, mirándolo.

- Pues adiós, ya te llamaremos.
- Me voy a tener que llevar mi documentación...¿cómo van esas copias?
- Ya las tengo, las he hecho en dos hojas diferentes.
- Nadie se dará cuenta de la diferencia, tranquilo.
- Gracias por la idea.
- De nada. La vida es una caja de bombones.




miércoles, 13 de enero de 2010

De vuelta a las entrevistas con programa doble: La entrevista fantasma...


El lunes siguiente a nuestro fin de obra me pongo a enviar curriculums por infojobs a todas las ofertas en las que creo que tengo opciones de ser seleccionado.
Hasta que pasan las vacaciones escolares no me llama nadie, veo que me han preselecionado en 4 o 5 pero no encuentran el momento ideal para entrevistarme. Parece que los que se encargan de citar a la gente son exprofesores con problemas para olvidar su buena exvida.

Día 7, nueve de la mañana

- ¿Quién? - con voz de "será mejor que sea importante".
- ¿Santiago?
- Al habla.
- Hola. Te apuntaste a una oferta de trabajo nuestra y queremos hacerte una entrevista. ¿Puedes venir mañana a las 10?
- Sí. Disculpe pero ¿para que era la entrevista? Es que me he apuntado a varias...
- Espera - tarda un rato. Vuelve - aquí pone que te apuntaste a coordinador/jefe de grupo.
- Me acuerdo, sí.
- La dirección es esta...A las 10 entonces - y cuelga.

Aún estoy pensando si estaba soñando cuando vuelven a llamar.

- Hola, preguntábamos por Santiago...
- Soy yo.
- Te llamamos por una oferta a la que te apuntaste, de teleoperador con inglés.
- Sí.
- ¿Puedes venir mañana a hacer una entrevista?
- Claro. ¿A las 10?
- Mejor a las 12:30, tenemos algunas entrevistas antes.
- No hay problema.
- Toma nota de la dirección...

Cuelgo y me quedo un rato con el Iphone en la mano, esperando que suene y me citen para otra entrevista. A los diez minutos doy por finalizada la ronda de ofertas y vuelvo a la cama.

Es el día siguiente y llego al sitio de la primera entrevista. El tipo me dijo en el segundo piso y ahí subo. Entro a una sala donde hay un montón de ordenadores y cuatro tipos trabajando. Como no me hacen ni caso decido esperarme a ver si alguien se da cuenta de mi presencia. A los quince minutos sopeso la opción de llevarme una de las pantallas apagadas que tengo delante, todo en una velocidad escandalosamente lenta, pero caigo en la cuenta de que voy en moto y no me la podría llevar. Una pena.

- Hola, vengo a una entrevista.
- ¿Con Olga Garcia?
- Seguro.
- ¿Eres informático?
- No.
- ¿Y estás seguro que es aquí?

Vuelvo a mirar el papel donde tengo las señas. Segundo piso.

- No mucho.
- En el primer piso creo que están haciendo entrevistas.
- Voy a preguntar. Gracias.
- Si no sube al piso 5 que están nuestras oficinas.

Sí, era en el primer piso. Me encuentro con un montón de gente y una tipa se para y me pregunta.

- ¿Con quién tienes la entrevista?
- Ni idea. ¿Temer?
- Tamer. Pasa por aquí.

Me dan un papel para escribir mi vida y obras y me tienen veinte minutos esperando. Cuando estoy llegando a una ciudad nueva en el Tower Blox 3D llega un tipo trajeado que me invita a seguirle hasta un despacho.

- Vamos a empezar con tu currículum. Explícame un poco tu experiencia.

Se la explico (aunque acabo de escribirlo todo y lo está leyendo...¿Será un trabajo de narrador radiofónico?) con pocas ganas, algo mosqueado.

- Bueno, creo que vas a encajar muy bien en nuestra empresa. Somos una compañía de seguros que estamos buscando a un coordinador de vendedores y tu das el perfil que buscamos. Claro que antes de ser jefe tienes que tener los conceptos de venta claros y estarás entre 3 y 6 meses como comercial.

El tipo sigue hablando. Que si mucha pasta, que si cuando esté preparado tendré a gente a mi cargo, bla bla bla.

- ¿Qué te parece?
- ¿Porqué cuando pregunto para que puesto es la entrevista no dicen claramente que es para comercial?
- No es para comercial. Es para jefe de grupo.
- Ya.
- Lo que pasa es que antes tienes que conocer el producto. Además, te pagamos la cuota de autónomo y bla bla bla...

A los diez minutos de monólogo decide acabar.

- ¿Entonces te esperamos mañana a las 9, verdad?
- Claro! ¿Tengo que traer algo? Una libreta, boli...
- No no, te lo damos todo.
- No todas las empresas lo hacen. Aquí estaré!
- Es un formación genial, ya veras. Vas a aprender mucho.
- Estoy deseando que sea mañana a las 10, de verdad.
- Es a las 9.
- Vendré a las 8:30 para ir preparándome.
- Ese es el espíritu que buscamos. Bienvenido al equipo.

Mientras me acompaña a la puerta pienso en decirle que no voy a venir, que toda mi parte de la conversación era en tono irónico y que no me interesaba estar en su equipo, pero me han hecho madrugar con medias verdades y cualquiera con un poco de sentido común sabe que eso no se le hace a alguien que no te ha hecho nada.

- Hasta mañana a las 8! - le digo cuando estrechamos nuestras manos.




to be continued...

martes, 12 de enero de 2010

El abrazo de Gamera


Tres meses antes:

- Yo sobre todo busco estabilidad, en mi actual trabajo cobro poco pero soy indefinido.
- No te preocupes por eso, todas nuestras campañas duran años. No hemos tenido ninguna que haya durado unos meses.


Ahora:

Nos acaban de llamar a Panda y a mi al despacho, cuando entramos nos espera el supervisor y la jefa de servicios.
- ¿Ya nos vais a despedir? - pregunta, bromeando.
- Casi casi - digo, inocente.

Nos invitan a sentarnos con la sonrisa en los labios.

- No os vamos a despedir pero tenemos dos buenas noticias y una mala.

A ver.

- La primera buena es que el cliente está muy contento con los resultados, nos ha felicitado por el trabajo que hemos hecho.
- ¿Y la mala? - pregunto.
- La otra buena es que nuestra empresa está muy contenta con vosotros, habéis hecho un gran trabajo.
- Pero...-dice Panda.
- El tiempo del proyecto piloto ha terminado y el cliente de momento ha decidido parar el servicio. No nos ha dicho cuando va a reanudarlo o si tiene intención de hacerlo, pero las sensaciones que tenemos son buenas.

Las sensaciones que yo tengo en este momento son variadas. Estamparle el monitor que tengo delante en la cabeza, clavarle los clips que hay en el bote de mi izquierda o hacerle tragar el puñado de caramelos que está a la derecha. Mientras me pregunto que pasaría si materialmente pudiera hacer las tres cosas a la vez sigo con mi cara de poker.
La jefa sigue hablando pero para mi solo son sonidos incómodos a los que no presto atención mientras me pregunto si el cuadro en relieve será de mármol. Demasiado contundente.

Cuando vuelvo a escuchar nos están tirando del despacho, yo con mi pareja de doses y el panda sobreactuando. No more nice guy, pienso.

- Santi, te lo has tomado muy bien.
- Fenomenal.
- Supongo que estarás acostumbrado a estas cosas.

Sí, estoy acostumbrado a que me tomen el pelo. Salgo del despacho con mi resistencia al límite y llego justo a cerrar la puerta hasta el "maldita hija de satanas" sale de mi garganta.

Lo mejor son las instrucciones. Se lo van a decir a los agentes en unos minutos, la idea es que trabajemos hasta el viernes (hoy es miércoles) y que acabemos la campaña con la misma ilusión con la que hemos trabajado todos los días. Somos profesionales.

Los dos últimos días son un cachondeo. Mi ilusión por no hacer nada en las 16 horas que me quedan es de alto nivel, casi profesional. De los 6 agentes que quedan solo uno llama al principio del jueves, durante un par de minutos sigue las indicaciones que se dieron en la ridícula reunión. Curiosamente, hacemos un montón de ventas (que nos busquen si quieren).

Los agentes se van con la promesa de que se incorporarán en breve en otros servicios, les dan una hoja no vinculante (algo que han repetido hasta 10 veces en el momento de la entrega). Sí, podéis usarla si no os queda papel higiénico. Al Panda y a mi no nos dan ni eso. Ni promesas de que nos llamarán, ni opciones de entrar en otras campañas.

Cuando entramos en el despacho para despedirnos por última vez todo transcurre como en las 60 noches anteriores. El Panda hace un resumen del día, intenta soltar un par de bromas cargadas de verdades y yo sigo callado.

- ¿Cómo estás? - me pregunta la jefa.
Me planteo por un segundo el decirle cuatro cosas pero no merece la pena.
- Muy bien - digo. Ni sueno enfadado.


Tres meses antes:

- Además, en caso de que la campaña no funcionara siempre queremos gente con tu perfil en nuestros equipos. No te quedarías sin trabajar, seguro.


1 Mes y 17 días de paro left.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Tercera base


Cuando empezamos a vender nos cambian de base de datos. La compañía para la que trabajamos nos pasan los registros a los que llamar, en teoría ya filtrados y con opciones reales. La penúltima nos la presentaron así:
"El objetivo de esta base es más alto, ya que se trata de clientes que ya estuvieron con nosotros hace años y que se fueron por otras ofertas, son clientes que buscan la opción más económica y van cambiando de compañías cuando se les acaba la permanencia".
En la multiconferencia todos se ponen muy contentos, apuntan y apuntan en sus libretas mientras yo me sostengo la cabeza con la mano izquierda. "Menuda banda de aficionados", pienso.
Después de un día estas son las impresiones que saco de las escuchas de las llamadas en la base de datos Panacea:

- Llamamos preguntando por alguien al que la persona que contesta no conoce de nada.
- Llamamos a empresas, a los que no podemos vender.
- El que contesta sí que es por quien preguntamos. Recita unos insultos y cuelga.
- El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura.

Las escuchas se hacen eternas, los pobres comerciales no llegan a decir dos frases juntas. Pienso en ir al despacho a reírme un rato con mi fina ironía habitual, pero mi yo actual no hace esas cosas.
Por otro lado, aparte de a los agentes parece que soy al único al que le importa lo que pasa (aunque si soy sincero me importa bastante poco) En un raro momento en el que el Panda está en su puesto y no hablando con gente de otros servicios y haciendo amigos entre departamentos, le pongo al tanto de la situación, a ver si coordina.

- Esta base es genial, es todo lo que no habían prometido y más.
- Ya he visto que no hablan mucho. Voy a hablar con los jefes.

A la media hora vuelve, le han mandado por enésima vez que haga un sondeo a ver que pasa.

- Me han dicho que les haga un informe con el tipo de cliente que nos estamos encontrando.
- No hay tipo de cliente. No hay cliente.
- No parecen muy preocupados.
- Creo que pasan de este servicio casi tanto como de las cortinas.
- Es que cobran por horas, no por ventas.
- ¿Cómo?
- No se lo digas a la gente, pero les pagan por horas trabajadas.

Vaya revelación. Por eso pasan tanto, si nos dan una base de mierda devolvemos un informe confirmando que es mierda. Y yo aquí, escuchando tonterías y auditando ventas. La piel se me empieza a poner verde y a mi yo Banner le cuesta contener a mi yo Hulk. Cuento hasta diez mil y me calmo. De momento.
Le prometo al Panda que no les diré nada de lo que me ha contado y me meto en el despacho.

- Esta base de datos es letal.
- Ya os hemos dicho que hagáis un sondeo, esta noche tendremos que dar una explicación de resultados.
- Con la otra nos empezaba a ir bien...
- Tenemos que trabajar con la que nos pasen.
- Con esta los objetivos son imposibles - ¿queréis jugar a yo-no-se-nada? me apunto.
- Lo reportaremos.
- Creo que somos muy suaves con "el cliente". Si es marrón y huele mal es mierda.
- No podemos decirles eso. Hay que tener tacto...
- Yo he tratado con clientes más importantes y he dicho las cosas claras.
- Bueno, aquí hacemos las cosas de otra forma.

Siempre que salgo de ese despacho tengo la sensación de que no han escuchado ni una palabra de las que he dicho. Eso sí, antes de irme me vuelven a dar el sermón de que mi puesto es el más importante de la campaña, que soy el responsable de calidad (yo, un administrativo) y que tengo que seguir con el gran trabajo que estoy haciendo.

Banner tiene los días contados.








lunes, 21 de diciembre de 2009

The Curtain Affair



Todavía no me he adaptado a mi nuevo puesto y ahora nos cambian de sala. Según dicen es porque va a entrar un nuevo servicio y donde estamos hay demasiados puestos libres. Nos dicen que el otro sitio es igual, que no vamos a notar la diferencia.
Es el día siguiente y mi tarjeta no abre la puerta de nuestra nueva zona. Voy a recepción a preguntar.

- Hola. Hoy empezamos allí pero no me abre.
- No va a abrir, esa puerta es de emergencia.
- Ah.
- Tenéis que dar la vuelta.

Genial. Sales del ascensor y estás a cuatro pasos de una puerta que da justo a donde trabajamos pero resulta ser una puerta de emergencia. Estéticamente es igual que las puertas corrientes, incluso tiene el lector de tarjetas al lado.

- ¿Me quieres decir que tenemos que pasar por dos salas y molestar a la gente que está trabajando cada vez que entremos y salgamos?
- Eso ha dicho la jefa.
- Muy inteligente.
- Ya.

El WC está al lado del ascensor, así que vamos a hacer este camino unas cuantas veces al día. Mientras paso entre un montón de gente que no conozco me pregunto cuando tardarán en quejarse de nuestros (seguro ruidosos) paseos.

Llego a mi tercera mesa en la empresa y miro el mapa otra vez. Sí, es ahí.
Me han situado cara a la pared. Si miro a la izquierda tengo un ventanal gigante, si miro a la derecha veré al coordinador. Para ver a los agentes tengo que dar un giro de 180º.

- Esto debe ser una broma - digo, pensando en voz alta.
- No creo - dice el coordinador.

Pero las alegrías no acaban ahí. A los diez minutos me doy cuenta que estoy sudando, en la calle hace menos de 5 grados y aquí debemos estar a 35. Miro hacia la ventana y encuentro una de las razones. No hay cortinas.

- Panda, no hay cortinas - (así es como llamamos al coordinador) (Osito Panda, no cortinas)
- Lo sé.
- Pero a la hora que entra la gente les va a dar directo. Reflejos en las pantallas, en los ojos, calor abrasador...
- Ya lo he dicho. Me han dicho que tienen las cortinas pedidas desde hace meses.
- Todo solucionado entonces.

Me acerco al aparato que controla el aire acondicionado y me doy cuenta que está en calefacción.

- Panda, esto está en caliente.
- Lo sé.
- En calor tropical.
- Sí.
- ¿Es cosa tuya?
- No, son las de el otro servicio, que tienen frío.

Acabando noviembre y en manga corta. Ahora lo entiendo todo. Las dos salas que tenemos que atravesar son una especie de limbo, las temperatura va adaptándose, preparándote para el clima al que te diriges. La primera vez que voy al baño, antes de formular mi teoría, casi no puedo echar gota del frío que tenía.

Cuando llegan los agentes empieza el verdadero festival. Son 8 pero se quejan como doscientos. Problema de otro. Yo me limito a mirar a mi horizonte particular, una pared de color crema, salpicada por los incómodos rayos del sol de mediodía.