miércoles, 12 de febrero de 2014

Liberad mi móvil: a true story




En los tiempos que corren uno acaba hasta las huevos de todo tarde o temprano.Te cansas de esperar a que en "the walking dead" muera el chino. Te cansas de que en el Fifa 14 online todos los putos niños de planeta se pillen al Real Madrid y jueguen como Mourinho. Te cansas hasta de comer Ruffles (yo no me he cansado pero algún día me cansaré, estoy seguro)

Cómo no me iba a cansar de Vodafone? Eran muchos años, ya no había pasión, apenas quedaba cariño. Como soy más pobre que Basil, el ratón superdetective y aún no me he cansado de mi móvil, la solución estaba clara. Compañía cutre con internet y liberación de terminal.

La fase uno se completó rápido. Happy movil. Con ese nombre nada puede salir mal.
La fase dos ya es otra historia, que se puede dividir en atractivos episodios:

1.- Preguntar cerca de casa

Es sábado por la tarde y empieza la búsqueda.
Primer intento, un locutorio a unos 400 metros, cerca del horno.

- Hola, quería liberar mi móvil.
- Tu móvil? - dice la única persona que había en el local, un señor árabe recien despertado de un sueño de unas 16 horas.
- Sí, un teléfono móvil. Mio.
- Hoy?
- Cuanto antes! - digo. No puedo evitar meterme en conversaciones absurdas.
- El chico que libera esta tarde. Puedes tu venir luego?
- A qué hora?
- Mañana por la mañana.

Le miro con cara de Dana Scully y el tipo sonrie.

- Claro, esta tarde a las 8 vengo. Hasta mañana!

Segundo intento, detrás del Consum.

- Hola, quería liberar mi móvil.
- Cuál es? - bueno, empezamos bien. Atiende una señora de Colombia, Perú o Azerbayan, soy malo para saber de donde viene la gente.
- Un Samsung Galaxy Note 2.
- Un Samsung galaxia notados?
- Galaxia lejana - digo, muy serio.
- Galaxia lejana - repite, apuntándolo.

Me dice que espere y llama a alguien. Le dice que tiene un galaxia lejana para liberar y el que está al otro lado de la línea contesta algo que no logro descifrar. La señora cuelga.

- Sí, se puede liberar. Son 18 euros, lo dejas hoy y mañana quedamos en el parque que hay ahí detrás (enfrente de mi casa) y te lo doy.
- Pero si es poner un código, no hace falta que deje mi teléfono a nadie. Sólo quiero el código, el resto lo hago yo- respondo.
- Voy a llamar a ver - llama y habla de la galaxia lejana y de un código secreto. Vuelve.
- Nada, se lo tienen que llevar.
- Para qué?
- Para hacerlo
- Hacer el qué?

La mujer se colapsa y decido que ambos hemos tenido bastante.


2.- Un foro de móviles

Una buena opción. Veo como funciona, tu dices que quieres liberar el teléfono y te mandan privados con precios. A los 2 minutos tengo 7 mensajes, todos con tarifas bajas, aunque todos avisan que si mi móvil está actualizado (lo está) hay un 50% de posibilidades que el código no sirva y que no te devuelven la pasta.
Respondo a todos preguntando si eso es verdad, que qué tipo de liberación es esa y me dicen que sí. Escribo en el mismo tema del foro donde pedí precios, diciendo que es versión tal y que quiere un código que funcione al 100%. Me vuelven a mandar 7 mensajes, los mismos con la misma advertencia.



3.- Ir donde ya te liberaron un teléfono antes

Salgo de trabajar y me voy hacia convento, que es una zona donde hay 40 tiendas de liberación de móviles. Aparco la moto y voy a la que tengo más cerca, luego a otra, y a otra. Uno dice que no se puede, otro que tengo que dejar el móvil 2 días y el tercero me dice que sí, por 8 pavos en media hora.
Perfecto.
Como es una buena zona me voy a mi librería favorita, a la tienda de cine de al lado y a mercawoman a comprar merienda. Pasan 29 minutos y ahí estoy.

- No se puede liberar con cable - me dice el señor con barba blanca mientras le da a otro unos 20 iphones 5s precintados.
- Sí, ya lo sé. Ya lo he intentado yo.
- Liberar por código. 20 euros un día.
- Que interés con tener mi móvil un día - le digo
- Dejar móvil, 20 euros y venir mañana.
- Y si me llevo el móvil y mañana vengo a por el código?
- Qué código? - me dice, extrañado.

Salgo de la tienda encabronado y entro en la de al lado, ya puestos.

Más árabes.

- Hola, quiero liberar mi móvil, no se puede con cable y tiene que ser con código. Sólo con código.
- Sí, 6 euros.
- Con código?
- 6 euros.
- Hoy?
- Sí, ahora 6 euros.
- Genial.

Pasan 10 minutos, el tio manipula mi teléfono con destreza. 10 más. Sigue manipulando. A los 30 entran unos colegas suyos que le dicen que quieren protectores de pantalla para sus iphones, el tipo deja mi móvil y se dedica a ponerle los protectores a 3 iphones, durante 15 minutos más.

Cuando llevo casi 50 minutos ahí levanta la cabeza y me dice:

- No se puede liberar con cable, con código mañana 12 euros.
- Qué?
- Mañana 12.
- Qué? - le repito
- Código mañana, tu dejas móvil.
- Dejo también el cable? - le digo. De perdidos al rio.
- Cable?
- Sí, cable. El cable amarillo
- Cable amarillo? - sí, hijo. Algo vas a tener que pagar por putearme así.
- Sí, el cable de ventilación, el amarillo - le digo, muy serio.

Seguimos así un rato, lo tengo unos 15 minutos buscando un cable amarillo que estaba seguro que le había dado.

4.- Alguien que conoces, alguien que crees conocer.

Aviso a mi sobrino por Facebook, en navidad nos dijo que liberaba móviles. Viene a mi trabajo a por el, le digo 10 veces que sólo se puede liberar con código. Se va y vuelve 3 veces, salgo de trabajar y aún no está, pero me lo traerá a casa más tarde. Le digo que vivo a tomar viento y contesta que el viene en bici por aquí un montón de veces. A las 20 llama a la puerta y me dice que no se puede liberar.


5.- La experiencia es la madre de la ciencia ficción

Recuerdo que en el chat del trabajo la gente suele decir que han liberado el teléfono por internet, en una tienda que vende códigos y preguntan si conservan la garantía (la respuesta es no)
Entro en la página, 12.90 pavos. Te mandan el código en un par de horas, no necesitan tener tu teléfono durante 1 día, no se lo tienes que mandar. Pago con Paypal, así la reclamación será mucho más facil. A la hora me llega el código y las instrucciones.

Funciona perfectamente.

Total, que después de casi dos semanas de dar vueltas, de preguntar, de investigar, de desear matar a unas 12 personas, la respuesta estaba en mi propio trabajo.

Moraleja: Mi trabajo sigue apestando.









martes, 28 de enero de 2014

Don't luke back in anger



Dos años antes:

- El trabajo es bastante relajado. De vez en cuando, en los desbordes cogerás algún chat, pero vamos, que lo que tendrás que hacer es controlar que se atiende bien y planificar y dar alguna formación.
- Pero esto puede ser un poco aburrimiento, no? - Dije, 50% para quedar bien, 50% para asegurarme de que el puesto era para esa chorrada.
- Sí, bueno. Ya irás encontrando cosas que hacer si te aburres.
- Y el horario? - sigo preguntando, porque me están haciendo una oferta sin oferta en concreto.
- El que mejor se te adapte.
- Vale...una cosa más antes de irme.
- Dime.
- A quíén tengo que responder? A una de tus coordinadoras?
- A mi directamente. Yo soy quien te asignaré los incentivos.
- Genial. Los incentivos con respecto a qué baremo?
- Ya lo hablaremos...

Salgo del despacho y me voy al otro lado de la nave, dispuesto a aniquilar las opciones que tenía de quedarme en la empresa madre (un 55%, calculaba) y abrazar un puesto de ensueño en la empresa hija.


Ahora:

Un lunes pillo unos 65 chats. Cada primer día de la semana salgo de allí con un único y claro objetivo. Destruir este puto mundo y a los habitantes que lo llenan. No hay aburrimiento, porque en el corto momento que dejas de atender a 4 tarados a la vez, con sus rebotes y sus preguntas, intentas centrarte en los 3 tarados que tienes a la vez, intentando que baje el número a 2 tarados a la vez. No lo consigues.
No planifico ni doy formaciones. Eso duró 2 meses, hasta que un día decidieron que no hacía falta y que pillara "chats y llamadas de vez en cuando" Unos 6 meses después alguien de la empresa madre preguntó porque ya no se daban formaciones.

Bueno, entonces hablarían contigo, no?
Sí, claro.
Mejor que eso es hacer una especie de Operación Triunfo para el desarrollo de la gente, para que crezca en la empresa. Te tenías que apuntar y te daban un tema al azar para que prepararas una presentación y la hicieras delante del jurado.
- Te apuntarás, no? - Me dijo el mismo que me dijo un montón de cosas dos años antes.
- Estoy entre apuntarme a eso y a que un puñado de chimpancés me tiren mierda.

Desde entonces la relación ya no es lo que era.

El horario, seguro que el horario te lo respetaron. El que te mejor se te adapte!

Ahora cada semana entro a una hora, sin ningún tipo de lógica o sentido. Hay semanas que te lo cambian pero no te lo dicen. No te dicen nada jamás. Todo son correos electrónicos, correos que con 4 chats a la vez son un poco dificiles de leer, porque serían 5 cosas diferentes a la vez que tendrías que comprender. Total, que hay días que no se a que hora tengo que ir y llego antes. Cuando eso pasa me bajo a dar una vuelta por el centro, pensando en ratas pequeñas y en monos amaestrados.

No respondo ante ninguna coordinadora, en eso tenía razón. Una cosa es responder y otra obedecer. Sobre los incentivos, como los objetivos que me marcan no son compatibles con pillar chats, no hay. Además, un x % son "subjetivos" y yo no soy mister alegría ni he hecho la pelota en mi vida, no voy a empezar ahora por 20 o 30 pavos.

Durante unos 7-8 meses luché contra el mundo. Me van esas peleas más que a Homer las rosquillas, pero todo tiene un límite si al final no consigues nada o pierdes cosas, dejas de cagarte en todo en voz alta y te limitas a hacer lo que te dicen.

En realidad eso no encabrona, la vida es así.

El problema, la piedra angular de basura suprema es esta, utilizando una metáfora futbolera:

Juegas en un equipo de futbol, te acaban de fichar un grande y en un partido de copa le metes 18 goles a un equipito de aficionados. Ese equipo decide ficharte, no tienen delanteros y les has metido docena y media de todos los colores. Te fichan, estás un mes jugando de delantero y te piden que juegos de centrocampista. Vale, no es lo mio pero me mola. Repartes juego, das goles. A los tres meses te dicen que se ha roto el portero, que te pongas. Bueno, no soy portero pero paro bien. El equipo sigue sin un puto delantero centro, que es lo que eres tu y sin centro organizador. Da igual. Pasan los meses y te dicen que no hay nadie en taquillas, que te pongas a vender entradas. Flipas un poco, pero bueno, ahora tampoco tienen portero y les caen de todas las variedades de humillaciones. Desde taquillas dices que tu eres delantero, por si se han olvidado. Te dicen que te quitan de la taquilla, que la señora de la limpieza se ha pirado y limpias los inodoros. El que te ficho como delantero te ve limpiando letrinas y tu le miras ya indiferente.

Si, yo estoy limpiando meadas, pero honestamente. Ves los partidos y te descojonas, tu con tu ficha de delantero mirando como se meten goles en propia puerta.












jueves, 30 de mayo de 2013

Mecánico(s) de confianza ciega



Es un viernes de los que salgo pronto, hace 2 meses que debería haber pasado la ITV y estoy cerca de tener que frenar como Pedro Picapiedra, así que decido llevar mi moto al mecánico más competente que conozco.
Entro y el chico que me cambió un par de veces la rueda y me arregló la cadena no está, en su lugar hay un señor mayor que recuerda al Geppetto de Disney y un tipo de metro y medio que con una barriga considerablemente gigante.

 - Hola, traía la moto para que me la preparéis para pasar la ITV y de paso cambiar las pastillas de freno y la bujía.
- Sí, para pasar la ITV - dije Geppetto.
- Sí, la ITV - respondo
- Quieres que te ponga un tope?
- Sí, la idea es ir a pasar la ITV con esperanza de poder pasarla.

Me mira y asiente con la cabeza. Es absurdo que una moto con todo piezas originales, que corre tal y como Peugeot la trajo al mundo, tenga que ser capada para pasar la prueba de turno. Cómprate un Ferrari que corre 300 por hora pero para pasar la ITV sólo puede correr 150. Se liaría Panda.

- Si la dejas hoy el martes por la mañana la tienes.
- Perfecto.
- Tengo a este chico aprendiendo, te va a tomar los datos.

El chico es el hombre redondo, me mira y sonríe, con ese tipo de sonrisa con la que un psicópata miraría a algo inocente. Le digo que qué datos necesita y me pide la documentación de la moto.

- Para qué?
- Para apuntarla.
- Para apuntarla para qué?
- Para tenerla.

Como sigue sonriendo y me da igual que la apunten, rebusco en mi bolsa y se la doy.


Es martes y voy a por mi moto. Cuando bajo del autobús me acuerdo que no tengo retrovisor derecho, algún gracioso intentó robarlo y se llevó el espejo y medio hierro. Llego y no está el hombre mayor, sólo el chico aprendiz.

- Hola, vengo a por mi moto pero acabo de acordarme que no tengo retrovisor - señalo al trozo de hierro.
- Ah.
- No sé si pasaré la ITV sin ese espejo.
- No sé - dice, con esa sonrisa pedófila.
- Os comenté que traía la moto para pasar la ITV?
Como respuesta, sigue sonriendo.
- Bueno, la puedo dejar otro día y así me ponéis unos retrovisores nuevos.
- Espera que voy a ver si hay por aquí.

Entra en una zona oscura a la que no me acercaría ni con Batman a mi lado y empieza a rebuscar. Saca unos 20 retrovisores del lado que falta.

- Creo que sería mejor poner dos iguales, ya puesto me da igual pagar los dos.
- Dos iguales?
- Bueno, uno para la izquierda y otro para la derecha.

Parece que le ha gustado el comentario, consigo que sonría un poco más inquietantemente. Le digo que cuando tenga los retrovisores me llame.

Es viernes, voy a por mi moto. Los retrovisores no tienen mala pinta y parece que todo está bien. Me dice que ha puesto los topes, que cuando pase la ITV vuelva y en un día me los quita. Como es pronto me animo a pasar la ITV sin cita previa y en una hora y algo de espera y una visita rápida a una gasolinera para cambiar la bombilla trasera fundida (vuelvo a preguntarme que entenderá este tío cuando alguien le dice la frase "preparar una moto para pasar la ITV") ya me puedo olvidar hasta dentro de un par de años.

Pasa una semana y cuando mi horario vuelve a ser de persona normal voy a que me quiten los topes.
Entro y hay dos chavales. Ni rastro de Geppetto o de Mr. Sonrisa.

- Hola, traje la moto para prepararla para pasar la ITV y quería que me quitarais los topes.
- La trajiste aquí?
- Aquí o a un universo paralelo donde otras personas llevan este taller.

Se quedan como flasheados y uno de ellos sale a buscar al jefe. Geppetto o Big Smile, pienso. No, no es ni uno ni el otro. Es un tipo con mono azul clásico (sucio) que me dice que le deje las llaves y que vuelva mañana.

Es mañana. En el autobús pienso en quién me atenderá. En qué ha pasado con Big Smile, con Geppetto, en quién son esos dos chavales, en si el jefe es el jefe o es el arquitecto.
Llego y hay un niño de unos 12 años con una llave inglesa mirando una moto. Espero a ver si hay un adulto cerca pero en 2 minutos no aparece nadie.

- Hola, vengo a por mi moto. Ayer me dijeron que volviera hoy, había que quitar unos topes.

El niño no dice nada, sale a la calle y vuelve con uno de los chavales que estaban ayer (o eso creo, soy malo recordando caras y dimensiones alternativas) Me dice que ya está, me da las llaves y por un segundo dudo en preguntar quién es quién, a quién o qué me encontraría si volviera mañana. Decido irme con viento fresco (y algo más rápido)

Como si has llegado hasta aquí eres una persona inteligente, monta tu propia explicación. Yo ya tengo un par (sí, ambas bastante inquietantes)











sábado, 23 de marzo de 2013

En tiempo real




The following takes place between 12:30 pm and 14:00 pm

Anteriormente en mi querido trabajo:

- Llego a las 9:22 y me hago un Nespresso.
- Me conecto a las 9:30 y ya entra un chat.
- A las 9:45 abro el correo y veo que me van a dar una formación, la misma que yo mismo  tuve que dar de mis actuales compañeros hace un par de años.
- Intento por skype que quien lo ha planificado entre en razón. Intento fallido.

Me presento en la sala de reuniones-trainings-sueño a las 12:30. Están dando otra formación diferente a la mía, por lo que dudo si quedarme o ir a preguntar.
Me dicen que espere en mi puesto que aún no han acabado, que ya me avisarán.
A las 12:40 voy y ya están todos los que tienen que estar menos yo. Debería haber esperado a que me avisaran.
Me siento y repaso el plan. Pasarme la hora y media callado como una tumba vacía. Facil.

La chica que da la formación empieza a explicar cosas obvias y yo me imagino como era la mona de pascua en sus días de gloría. La gente para animar pregunta cosas evidentes y el ambiente de feedback es fluido y positivo. Hasta que alguien pregunta algo inesperado.

- Y que quieren decir las siglas NPS?
- Pues no lo sé.

La formación es sobre unas encuestas de satisfacción que tenemos que hacer todos, 20 al mes. Va de llamar a clientes para preguntar como ha ido la reparación, si están contentos, si el técnico era guapo...
Parece que a nadie le gusta llamar y como los dos del chat somos las personas más admiradas de antro, han decidido que nosotros también tenemos que hacerlas.
"Si con 4 chats a la vez podemos coger una llamada, no van a poder llamar?"
El día anterior mientras estaba comiendo, sin molestar a nadie, una tipa con el encanto de unas zapatillas de los chinos ya me lo dijo.
"Pues vosotros 2 también tenéis que hacerlo. No os vais a librar"
De las 8 o 9 respuestas que mi cerebro había preparado al final no salió ninguna. Uno no pelea con una rata si no quiere. Me levanté, me fui a por mi Ipad y seguí comiendo escuchando sonidos agradables.

Volviendo al tiempo real, la persona que te da la formación no sabe que significan las siglas de la formación. Se tiran 10 minutos divagando sobre el tema hasta que no puedo soportarlo más y digo que es la N, que es la P y que es la S. Las siglas están en inglés, así que pese a que todos asienten como si lo entendieran apostaría mis incentivos a que el 90% se ha quedado igual. Me prometo a mi mismo preguntarle a alguno de los asistentes dentro de 2 semanas que es NPS.
La cosa sigue y la formadora empieza a inventarse cosas. Ante algo que no sabemos tienes dos opciones, decir que no tienes ni idea y que el tipo callado te vuelva a dejar en evidencia o jugarte triples como si fueras Ray Allen.
En cuarenta minutos ha cambiado un par de procedimientos de la empresa que nos contrata, se ha cargado encuestas que tienen que hacer otras personas y ha inventado nuevas formas de realizar nuestro trabajo. Se acaba la ronda de dudas y como sobra tiempo nos pregunta si todos hemos hecho encuestas antes. Todos me miran a mi.
- Sí, estuve todo un verano haciendo a diario lo que ahora la gente tiene que hacer un mes, además de mandar un informe con las respuestas negativas en inglés, con 4 páginas de power point. Luego ese informe se lo mandaba al director de la empresa quien me mandaba sus preguntas en inglés y que daba el visto bueno para que enviara ese informe a Corea. Todos los días. Además, yo era quien creaba las encuestas, traducía las preguntas y las subía al sistema.

Me parece bien que des oportunidad a que la gente de formaciones si le hace ilusión. Pero:

1.- Alguien que hace encuestas no está capacitado para dar una formación sobre eso, porque pueden salir preguntas que seguramente no tenga ni idea de contestar. Es como si yo supiera escribir y diera clases para gente obligada a escribir.
2.- Tienes que respetar un poco a la gente que tienes trabajando. No metas a Lebron James a clases de como machacar el aro impartidas por Corbalán.
3.- Tienes que respetar un poco más a la gente que tienes trabajando y te está salvando el culo. Si los dos tíos del chat atienden el doble de lo que deberían, consiguiendo resultados que ni soñabas y además te pillan llamadas, no les metas en más mierdas.

Veremos que será lo siguiente, mi apuesta personal es que cuando tengamos tres chats y una llamada, pillemos la escoba y barramos en un radio de 2 metros. Y mejor hacerlo todo bien, a ver si no cobramos incentivos.

Ya os podéis imaginar por donde les metería los incentivos, en monedas de 50 centimos.









viernes, 18 de enero de 2013

En modo Berserker



Que conste en el necronomicón que escribo esta entrada con la sangre calentita, casi hirviendo. Dentro de unas horas seguiré pensando lo mismo, en lugar de decir puta ignorante diría pobre retrasada, pero los conceptos y la esencia es la misma.

Uno intenta mantener un perfil bajo. Que hay que atender cuatro chats a la vez? Se hace. Que esos cuatro tienen que irse contentos, mientras tu pillas a otros cuatro? Se van contentos. Que aun así tienes que soportar que cada cierto tiempo venga alguien y te dice que atiendas una llamada con tus cuatro chats en marcha? Se atiende. Pero claro, todo tiene un límite.

Si todo esto lo hicieras en un sitio donde a todos se les exigiera lo mismo, pensarías "joder, que explotados estamos". Si lo haces mientras el resto del mundo sólo atiende una llamada detrás de otra, dedicándole toda su pachorra y serenidad, ya empiezas a mosquearte. Si esos mismos se dedican a decir que que bien viven los dos pringados del chat (los dos y medio, si contamos a alguien contratado para atender a grandes cuentas que lo que menos hace es atender a grandes cuentas y lo que más hace es limpiar la mierda de alguien que cobra bastante más) porque no tienen que atender llamadas ya empiezas a verlos como ratas.
Lo gracioso es que esas mismas personas de vez en cuanto contestan emails de los clientes y analizando sus respuestas y las valoraciones de los clientes que han hecho las preguntas, llegas a la siguiente conclusión:

1. No saben leer.
2. No saben escribir, no sueñes con que sepan redactar con algo de sentido.
3. Acentos? Comas? Superman?
4. Me preguntan como arreglar una tele? Le respondo que no pueden pilotar un avión.


Lo último ha sido que estos personajes han elegido unos representantes, que teóricamente son la cara de los trabajadores frente a la empresa. Un chimpancé con un sombrero y un ornitorrinco cojo me representarían mejor. El único consuelo es que esas reuniones deben ser épicas. Hambre vs ganas de comer.

Si todo esto ya te dan ganas de despertarte para llegar a tan idílico lugar, hay un aliciente más.
Se llama, "interpreto el convenio como me sale del mismísimo"
Eres un baboso, le dices cosas bonitas a un hipopótamo con el pelo teñido, a una tipa que parece un caballo y sonríes ante cualquier estupidez sin gracia?
Felicidades, tienes el convenio rosa. Puedes irte a comer mientras tienes a dos clientes con los que has iniciado una conversación esperando, dedicar el 70% de tu jornada a hacer tu página web (que por supuesto, no tiene nada que ver con la empresa) y hacer llamadas a todas las personas que conoces.
Rechazas las insinuaciones de una "superiora" y pasas de seguirle la tontería?
Lo sentimos, tienes el convenio marrón. Respira un día mal, equivócate en cualquier tontería y te amonestamos.
Y luego está el convenio negro. Las páginas se escriben sobre la marcha. No entran chat aunque tu estes conectado? Te amonesto por no haberte preocupado en averiguar que pasa.

4 coordinadoras para 40 personas y el que está en el chat se tiene que preocupar en averiguar que pasa.

El lunes será otra semana y todo seguirá igual. La Gremling seguirá quejándose a grito pelado de que los clientes le hablan mal y en sus pausas llamará a otros servicios de atención al cliente para llamar incompetentes a los agentes que le atienden. La palurda seguirá contestando que un avión de papel no tiene conexión internet cuando en realidad le están preguntando como conectar unos altavoces a su tele. La psicópata seguirá cerrando consulta poniendo que ya ha informado por teléfono al cliente y a los 10 minutos el mismo cliente entrará en el chat diciendo que lleva casi una semana esperando que le llamen.







sábado, 24 de noviembre de 2012

Cerebro dividido o el arte del dos por uno



A todas las personas que dicen que los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez, siento demostrarles que se equivocan. Podemos. Conozco al menos a tres tíos (si yo mismo me cuento como uno ya que creo que me conozco bastante bien) que lo hacen a diario.
Podemos hacer hasta tres cosas. Atender una llamada a la vez que tres-cuatro chats mientras nos cagamos en quien da por hecho que podemos hacerlo.
Si todo esto tiene cierta complicación, aun falta un sutil toque final. Hay que dar un buen servicio a todos, que al cliente no le parezca que si está teniendo suerte le estás prestando un 25% de tu atención.
Sí, es pan comido. Por eso, para alcanzar el nivel jefe maestro, debemos sumar el handicap de sólo poder abrir una ficha de cliente cada vez, así es habitual que nos encontremos con esta situación:
1 cliente al teléfono te pregunta por una reparación pendiente
2 un chat te dice que quiere saber cual es el servicio técnico más cercano
3 segundo cliente al chat que dice su teléfono no consigue conectar al GPS
4 tercer cliente al chat, su nevera, de la que no sabe el modelo, no enfría

Esto suele acabar en las siguientes respuestas:

1 le dices que su televisor no tiene GPS, esa tecnología no tendría ningún sentido aplicada a una tele.
2 necesitamos saber el modelo de su nevera...ha intentado desenchufarla unos minutos?
3 su reparación sigue pendiente
4 necesitamos saber para que producto necesita asistencia técnica

Sí, podemos hacer rematadamente mal tres cosas a la vez.

Estamos en España en 2012. Entierras en un hueco muy profundo tu sentido común e intentas que todo te de un poco igual. Y funciona durante un rato, hasta el momento en el que recibes un email en el que te dicen que tu calidad en la atención ha bajado mucho y te dan 2 o 3 puntos en los que mejorar.
"No tendrán tiempo para contestar" debe pensar el autor/a de tan genial canto a la majadería humana.
Entonces, el sentido común saca un brazo de su tumba (visualizar el poster de "evil dead" en vuestras mentes) y sin darte cuenta ha contestado a ese email utilizando toda la educación que le queda, teniendo en cuenta que se pasa 9 horas al día enterrado y 7 durmiendo.

El resto de correos cruzados se salda con una conclusión: "Sí, somos conscientes que es imposible hacer tantas cosas a la vez de forma correcta. Por eso tenéis que mejorar y volver al nivel de antes, cuando hacíais una sola cosa muy bien"

Abrazo a mi sentido común y lo veo marcharse, cabizbajo, portando una pala a modo de fusil de asalto. Le grito que le sigo queriendo y que iré a desenterrarle a la misma hora que todos los días, pero en ese momento parece que no quiere escucharme.

Lo peor es que sacamos unos resultados geniales, así que una de dos, o los clientes están tan puteaos que con que les entiendas un poco, empatices e intentes darles una solución ya se sienten bien atendidos (aunque llames a sus televisor "teléfono" 4 veces durante la conversación)  o es que somos tan tan buenos que estoy exagerando. Si es la segunda opción, calculo que podremos soportar este ritmo por lo menos un par de meses, hasta que alguno de los tres salte por la venta, compre una escopeta de caza a algún vendedor yankie por ebay o simplemente lleguemos al punto en el que todo nos de igual.















domingo, 22 de abril de 2012

Oh my chat





No llegó a acabarse mi contrato. En el callcenter quedó un puesto libre y me lo ofrecieron de forma sutil. Ante la perspectiva casi segura de quedarme sin trabajo en breve era esto o esperar a que mi jefe decidiera si le molaba o si me odiaba. Dije que sí. 

Vale, no he olvidado aquel día en el que cogí mi última llamada y teléfono en mano juré que nunca más volvería a trabajar atendiendo a clientes cabreados. Pero tengo un piso que pagar, un gato que alimentar y todavía no tengo la constancia suficiente para acabar la mejor novela de los últimos 20 años. Además, la idea de dejar de hacer todo eso que mi jefe no sabía que hacía pudo más que cualquier otro pensamiento.

Me quedaba apenas un mes y medio de trabajo cuando fui a hablar con mi jefa.

- Si quiero irme antes que se acabe mi contrato a quien tengo que avisar?
- A mi. 
- Quiero irme antes que se acabe mi contrato.

Le dio la risa. Le expliqué la situación y le pareció bien, tampoco es seguidora de nuestro director en facebook. Nos tiramos un rato más riéndonos de la cara que pondría cuando se entere y luego le envió un mail explicando la situación. 
Al final me pidieron que me quedara hasta fin de mes (unos 25 días) para acabar un proyecto importante que tenía en marcha. Hablé con mi futuro jefe y aunque no le hacía gracia no quería entrar en conflicto con la empresa que paga a su empresa.

Fueron los 25 días que menos he trabajado en toda mi vida, que se pueden desglosar en los siguientes pasos:

1.- EL PROYECTO IMPORTANTE: Un día dije que tener el manual de procedimientos de una empresa tan importante a papel era bastante ridículo. Se me ocurrió que podíamos hacerlo tipo blog o wikipedia y me puse a ello. Al director cada día le gustaba más la idea, tanto que a los 4 meses era suya y la estaba vendiendo a todo el mundo como uno de sus grandes logros futuros. Después de pelear con los de IT, de probar aquí y allí, ya tenía preparado el donde y el como, sólo faltaba darle formato y subir información. Cuando lo presenté ya era todo planeado y ejecutado por otras personas, cuando el único que había trabajado en eso era yo. Ese día decidí pasar de ser el tonto a hacerme el tonto. Meses después el gran proyecto está parado, muerto y enterrado.

2.- HIPNOSIS: También decidí tomármelo todo como el protagonista de "trabajo basura". Me reía cuando me encontraba con cosas que meses antes me agobiaban y no intentaba solucionar problemas que por mi sueldo no me correspondía. Hasta un día me puse enfermo (!!!)

3.- SPAM: Puse a algunos remitentes que siempre está pidiendo informes extraños como "correo basura"en mi outlook. Pase de recibir 30 mails al día a recibir 2. 

4.- 2x1: El jefe, en un arrebato pasional, dijo que no iba a contratar un sustituto para hacer mi trabajo. No. Iba a contratar al sustituto y a un becario. Dos personas para hacer algo que no sabes lo que es. 

Pasaron los días y me fui al otro lado del pasillo. Ahora cobro menos, no tengo tickets restaurante y los viernes no me voy al mediodía. Entre otras cosas atiendo el servicio del chat de la empresa, algo que acojona el primer día pero que al segundo ya lo tienes mas o menos controlado. Tengo dos o tres responsabilidades más, pero nada que ver con todo lo que hacía antes. 

Todavía no han encontrado a los dos sustitutos. Cuando me cruzo con mi exjefe por los pasillos, con mi camiseta, mi barba de 4 días y mis Converse Weapon siempre le saludo con una sonrisa sincera y amistosa.

De momento la vida es más tranquila, he visto la película en siete versiones diferentes y conozco a todos los personajes. 

Y lo más importante, duermo una hora más.